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HISTORIA DE BADAJOZ

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Badajoz fue fundada por Ibn Marwan "el Gallego" en el año 875, en los límites del Califato de Córdoba. Prácticamente independiente de la autoridad del califa, fue la capital de una de las Taifas más extensas de la península. De ella dependían todas las tierras situadas al sur del Duero, la actual Extremadura y el todo el territorio lusitano desde Coimbra por el Norte hasta Sines por el Sur. La ciudad nacida musulmana, permaneció bajo la órbita del Islam hasta el año 1230, en que fue conquistada por Alfonso IX de Léon.

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Aunque han aparecido abundantes restos prehistóricos y visigodos, no se conocen asentamientos urbanos anteriores al siglo X. Invadida la Península en 711, los árabes derrotaron a los visigodos en Guadalete, donde el rey Don Rodrigo traicionado por los hijos de Witiza, pierde la vida o desaparece sin dejar rastro. Después de este desastre, surgen pequeñas bolsas de resistencia en Mérida y otras ciudades, pero en poco tiempo los invasores controlan casi todo el territorio, excepto unas pocas pequeñas áreas ubicadas en el norte de la península.

En el último tercio del siglo IX, grandes luchas conmocionaron el califato de Córdoba. En ese momento, la ciudad de Mérida estaba gobernada por la familia Marwan. Eran hispano-romanos de origen gallego o asturiano, muladies que después de la inavasion se convirtieron al Islam. Su carácter levantisco e independiente, causó frecuentes enfrentamientos con Córdoba. Ibn Marwan Yunuf"al-Yiliquí" es reclamando la corte del califa, donde es humillado y despreciado.

Poco después huye de la ciudad y se refugia en Alange, desafiando a la autoridad del califato. El castillo es sitiado, pero el señor de la guerra muiladí se resiste y logra huir hacia el norte acompañado por sus partidarios. Su forma de vida es la guerra de guerrillas, aliándose según la conveniencia, con grupos musulmanes o cristianos. Una vida de "película", similar a otras figuras históricas como el Cid Campeador o Geraldo sen Pavor.

Ante la amenaza que representaba la belicosidad de Marwan, los ejércitos cordobeses lo perseguieron y sitiaron, lo que llevó a numerosas batallas y asedios de los que el muladi logra sobrevivir, respondiendo a cada ataque con las correspondientes represalias. Ante esta situación, se concedió en 875 autorización para establecerse en el Cerro de la Muela, erigiendo la primitiva ciudad ubicada dentro de su primera fortaleza.

Siempre disfrutó de un amplio margen de independencia de Córdoba hasta la caída del califato, momento en el que los marwans gobernaban una ciudad cada vez más próspera. Badajoz declara la independencia cuando el Sapur eslavo, traicionando la confianza del nieto del fundador, se proclamó rey de Badajoz.

Con la extinción del Califato en, en el año 1022 se instauró la dinastía de los Aftásidas, que reinó desde entonces en un amplio teritorio limitado al norte por la cuenca del Duero y al sur por Sierra Morena. Por el este desde los confines de Toledo se extendió hasta el Atlántico, incluyendo las tierras del centro de Portugal con importantes poblaciones como Lisboa, Évora y Coimbra. Durante su existencia permaneció constantemente bajo la presión continua presión de Castilla, Portugal y las Taifas vecinas.

La invasión de los Almoróvides, llamados a la península ante el acoso de los reinos del norte, motivó las derrotas cristianas en Sagrajas y Uclés. El proceso de reconquista sufrió un importante retroceso, pero al mismo tiempo, las taifas perdieron su independencia decretándose la unión de Al-Alandalus. La llegada de los almohades en 1146 supuso la renovación y refuerzo de las defensas de Badajoz, levantándose torres albarranas en las zonas donde los ríos Guadiana y Rivillas no protegían la población. De ellas la de Espantaperros es elemento mas representativo de la época. La victoria cristiana de las Navas de Tolosa en 1212, lleva la frontera hasta Despeñaperros, resistiendo durante un tiempo las tierras de Badajoz, Sevillla y Córdoba, junto al reino de Granada.

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Es en marzo de 1230, cuando las tropas de Alfonso IX de León tomaron la ciudad. Esta dejó de ser frontera entre el norte y el sur, pues la Reconquista avanzó imparable hacia Sevilla, Córdoba y el Algarve. Así Badajoz pasa a ser divisoria entre los reinos de Castilla y Portugal, convirtiéndose en una "almohadilla" que absorbió las continuas tensiones entre ambas monarquías. Las luchas sucesorias entre estos reinos y las mutuas apetencias territoriales, ocasionaron frecuentes guerras e invasiones. En el año  1336 se producen repetidamente sitios y asedios por parte del reino portugués, que durante prolongado tiempo codiciaron la posesión de Badajoz.

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Cuando Felipe II pretende el trono de Portugal, este hace de Badajoz la base de operaciones de su ejército en 1580. En la ciudad tiene lugar el fallecimiento la reina Ana de Austria.

En 1589 el soberano español convoca Cortes en la ciudad de Badajoz. Las continuas luchas con Portugal, originadas por la Guerra de Restauración, convierten a la plaza y sus alrededores en campo de batalla, siendo la región asolada en repetidas ocasiones.

La falta de seguridad y una estructura socioeconómica inestable, impide el asentamiento de la nobleza en la capital y sus alrededores, pues no era deseable que sus propiedades se vieran expuestas a los rigores propios de aquellas situaciones.

Durante la Guerra de Sucesión española en 1705 un ejército anglo-portugués tomó la ciudad en nombre del pretendiente el Archiduque Carlos.

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medieval
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Las nuevas técnicas de ataque y asedio, basadas en una mayor potencia destructiva de la artillería, convirtieron en obsoletas las antiguas fortificaciones medievales.

Por ello han de adaptarse a nuevas líneas geométricas, que eviten los impactos directors de la artillería, rebajando la altura de las murallas (convertidas en cortinas) y dando una menor altura a las torres, que pasaron a ser baluartes pentagonales.

Entre 1810 y 1812, durante la Guerra de  Independencia (guerras de ndependencia peninsulares), la plaza fue fortificada extraordinariamente. De acuerdo con las líneas abaluartadas, se dotó a la laza de baluartes y revellines, fosos y lunetas, así como fuertes que la defendían desde el exterior. La ciudad soportó durante esos años asedios terribles y en sus alrededores se libraron importantes batallas.

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Expulsados definitivamente los franceses de Badajoz por la tropas aliadas, la ciudad disfrutó de un periodo de paz relativa, pero esta no permite un progreso económico, ya que desaparecido el peligro portugués, la ciudad queda alejada del poder real y relegada a una  simple ciudad periférica.

 

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Mediado el siglo XX, la Guerra Civil de 1936 protagonizó su último episodio bélico, tristemente conocido por las terribles ejecuciones y represalias, que después de la toma de la ciudad acontecieron en la ciudad y sus alrededores.

Hasta iniciados los años 50 del pasado siglo, la capital estuvo ceñida a los límites de la fortificación abaluartada, exceptuándose la salida hacia Madrid y los alrededores de la estación de ferrocarril. Más tarde estas zonas se conviritieron en las actuales barriadas de San Fernando y San Roque. Una mal planificada expansión de la ciudad, destruyó el baluarte de San Juan y los lienzos de muralla anexos, dándose paso a la Avenida de Huelva y algo mas tarde a la de Colón. Se rompió así la continuidad de la fortificación abaluartada y desaparecieron fosos, lunetas y demás estructuras defensivas. Tras esta expansión nació la Avenida de Santa Marina, limitada más tarde por la mal llamada "autovía", que pretendía circunvalar la ciudad por el oeste. Nuevos barrios, entre los que sobresale Valdepasillas rebasaron ampliamente este cinturón, extendiéndose la población mayoritariamente hacia el oeste, alrededor de la carretera de Olivenza. Paralelamente se desarrollaron otras zonas como Pardaleras, y las citadas de San Roque y San Fernando, que se configuraron como partes esenciales de la nueva ciudad.

Badajoz, es actualmente la población más próspera y con mayor índice de crecimiento de su zona de influencia. La feliz realidad de la Unión Europea, ha reservado para ella un  nuevo papel, que supera los viejos fronteras y limitaciones transnacionales, haciendo augurar nuevas  y grandes oportunidades. El próximo trazado del tren de Alta Velocidad (A.V.E.) y su estación internacional, la Plataforma Logística de Caya, la línea de mercancías Sines-Badajoz, Palacio de Congresos "Manuel Rojas" y la nueva I.F.E.B.A, son entre otros incentivos, los detonantes que permitirán el despegue de Badajoz, hacia un futuro esperanzador. Todo ello, al margen de la pujante actividad del sector comercial, que atrae hacia la ciudad gran número de visitantes, ávidos de su amplia y variada oferta.

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escudo nobiliario
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mezquita
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A pesar de todo lo expresado con anterioridad, algunos investigadores insisten en la existencia de la ciudad como núcleo poblacional antes de la invasión árabe. A partir de finales del siglo XV y hasta los inicios del XX se sostuvo la teoría de que el origen de la ciudad era una población romana, conocida como Pax Augusta. Según los historiadores y la documentación existente, de un hecho constatado a pesar de que el gentilicio de Badajoz siempre fue el de "pacenses" tal ciudad romana nunca existió. Tras la conquista de Badajoz para el reino de León, se instauró el Obispado de la ciudad que lo clérigos de la época denominaron "diócesis pacensis", aunque no está demostrada la existencia de la misma antes de la invasión tras la derrota visigoda de Guadalete. Mientras la ciudad fué tributaria del reino de león, es posible que en a misma existiera un núcleo cristiano, pero nunca con entidad de Obispado. Las cercanas ciudades de Emérita Augusta, Pax Julia y Evora fueran quizás (mientras otras evidencia no lo demuestren) la causa de esta controversia.

No obstante la abundancia de restos de villas romanas y enterramientos en Badajoz y su término (La Cocosa, Cespedes, Montesinos, La Picuriña, villa y presa de La Crispita, etc.) hacen sembrar ciertas dudas sobre una importante presencia romana en Badajoz. Y tras los romanos... pues los visigodos. Los abundantísimas restos de este periodo histórico adosadas a la fortificación árabe y en otros lugares de la ciudad, no ha sido nunca suficientemente justificada.

El cerro de La Muela, cuya nivel actual ha sido fruto del recrecimiento de la ciudad antigua, sobre ruinas y construcciones anteriores, guarda sin duda alguna incalculables secretos y una memoria histórica vergonzosamente enterrada y olvidada, a la espera de futuras excavaciones que puedan dar algo de luz a estas teorías aún por demostrar.

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