A largo de la historia,
pero en especial durante la dominación árabe, sirvió como patio de armas y
mercado, adosándosele casas a la muralla a
partir del momento en que la urbe se expandió y nuevas murallas la
defendieran. Por iniciativa de Carlos II, Juan Marín de Rodezno, riojano de origen, fué nombrado Obispado de Badajoz, tomando posesión de su cargo en noviembre de 1681. A el se debe entre otras numerosas obras de mecenazgo, el aspecto actual de la Plaza Alta de la ciudad que a finales del siglo XVII se encontaba en un lamentable estado de conservación. Siendo así, Ayuntamiento pidió ayuda al obispado para proceder a una profunda reforma del lugar. Colaboraron también en la obra, además del Obispado y el Ayuntamiento, el Cabildo Catedralicio y la Compañía de Jesús. El inmediato inicio de la Guerra con el vecino reino de Portugal impidió que esta fuera remodelada en su totalidad, permaneciendo su actual configuración desde la muerte del obispo enel año 1706.
La finalización de la Catedral en el campo de San Juan y el
posterior traslado de las Casas Consistoriales, la alejó del centro y de las
familias "pudientes", que fueron abandonando el lugar, entrando desde entonces en franca decadencia. El
traslado del Edificio del mercado metálico a la Universidad, terminó hace
algunos años con el perfil que ese lugar tenía. |
El antiguo zoco
musulmán, apoyado en las murallas de la alcazaba que contenía a la primitiva
ciudad, se extendía hasta la actual convento de las Adoratrices, primitiva
ermita del antiguo de la ciudad. El arco del Peso dividió la
explanada creando dos espacios diferentes y separados entre sí. El "nuevo2 espacio se denominó de San José, en honor a la ermita del viejo patrono de la ciudad. |