MARVAO

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A 800 metros de altura sobre las escabrosidades de la Sierra de San Mamede, se levanta esta ciudad fortificada que lleva el sobre nombre de “El nido de águilas”.

Lugar de difícil accesos fue desde tiempos inmemoriales refugio seguro para los hombre de las diferentes culturas que allí se asentaron a lo largo de los tiempos. Según las últimas investigaciones parece ser que su nombre actual procede de la dominación musulmana, al atribuirse su fundación al muladí Ibn Marwan, fundador en el año 875 de Badajoz. 

Sus desavenencias con el Califato le obligaba en ocasiones a eludir a las tropas cordobesas, refugiándose en este antiguo asentamiento que restableció y fortaleció, como abrigo de su familia y de sus tropas. En 1160 el monarca portugués D. Alfonso Enriquez conquistó este enclave, que posiblemente volviera en ocasiones a manos árabes, dadas las profundas oscilaciones que sufría la frontera entre los reinos del norte y del sur. Sancho II le concedió fueros propios en 1226, ante la posición estratégica del nuevo enemigo del oeste, que en repetidas ocasiones intentó apropiarse de la zona. Se conoce, que en tiempos de D. Dionis, por el año 1299, el monarca mandó levantar un poderoso castillo que sirviera de llave y vigilancia, ante la cercana frontera de Castilla. Como en Monsaraz al sur, el blanco de la cal, se mezcla con las calles empedradas y la mampostería de sus construcciones defensivas.

Las Guerras de Restauración y Sucesión que libraron las dos naciones peninsulares,  envolvieron a la población en numerosos hechos bélicos en los que unas veces era la corona española la que invadió la zona, mientras que otras, eran los ejércitos portugueses y aliados, los que a través de Valencia de Alcántara se internaban en territorio español. En el transcurso de las Guerras de Independencia Peninsulares, España, Portugal e Inglaterra actuaron aliados frente a los ejércitos de Napoleón. En sus comienzos Marvão fue tomado por los franceses, que fueron desalojados en el 1808.  Poco mas tarde, en 1833 fue también escenario de las Guerras Liberales.

Las diferentes épocas históricas fueron engalanando la fisonomía de este pueblo fortificado, que es un museo vivo, donde el tiempo, los estilos y las costumbres, han quedado fosilizados. a arquitectura popular alentejana ha también su huella indeleble, adornando bellos rincones, con ventanas floridas y típicas chimeneas.

  Antonio García Candelas        Sugerencias e impresiones

       www.cm-marvao.pt/                                                                                                                                                                fotografias propiedad del autor

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