La fortificación moderna de Badajoz (siglos XVII-XVIII) reemplazo a la llamada Cerca Vieja, para adapatar las viejas murallas a las tecnicas de defensa y asedio, marcadas por la accion destructora de la nueva artilleria. Se compone de ocho baluartes pentagonales y varios semibaluartes, unidos por murallas o cortinas rectilíneas de piedra, rellenadas de tierra prensada. El conjunto unido a los extremos norte y sur de la alcazaba (sus zonas que dan al Rivilllas y el Guadiana), estaba defendida desde el exterior por una serie de fuertes y revellines.
Estos eran los de San Cristóbal, Picuriña, Pardaleras, San Roque y el de la Cabeza del Puente. Casi todas las cortinas tenían una luneta, especie de cuña en la mayoría de los casos de mampostería, que las salvaguardaba del tiro directo de la artillería. La muralla abaluartada tiene un trazado geométrico, perfectamente calculado, de tal manera que los únicos pasos entre sus elementos, eran batidos de forma impecable y mortífera por las baterías y fusileros de los diferentes baluartes. El conjunto defensivo contaba con varias puertas, que no siempre estaban abiertas al publico. La mas emblematica es la Puerta de Palmas. Puerta Trinidad y Puerta Pilar eran, junto con la del Fuerte de la Cabeza del Puente, accesos o salidas que tenía la plaza. La Puerta Nueva y la de Pajaritos, a veces tambien cumplian esas misiones. Otras mas pequeñas, llamadas poternas y que apenas permitian el paso de un hombre y su caballerias, se abrian en cortinas y baluartes para acceder a los fosos o permitir pequeñas salidas de la guarnicion. Una plaza fuerte abaluartada, cuya conquista intentaron prestigiosos mariscales y generales de los mas importantes ejércitos europeos. |